domingo, 15 de noviembre de 2015

En mi casa de fines de semana y verano.

Sí, jeje, ese soy yo.
En mi panorámica ideal, seguro que para los de dos patas no deja de ser un aparcamiento donde pasean muchos perros, donde se posan muchos pájaros (incluidas algunas gaviotas enormes) y gatos, ayyyy la de gatos que toman el sol en el techo de los coches.
Y así estoy yo, lleno de curiosidad por lo que pasa tres metros abajo  y tres metros arriba de mi casa.

He aprendido a hacer equilibrios cuando veo la ventana abierta y de puntillas me engancho en el perfil de la ventana. 
Que no, que no!!! que ni se me ocurre saltar a buscar amigos, simplemente me gusta dialogar con ellos, darles algún susto con mi bozarrón y guiñarle el ojo a las damas que inundan los alrededores de mi residencia. estival.

Esa ventana me encanta, tiene todo lo que yo deseo: luz, rayos de sol, expectativas de ligoteo, ponerme las melenas al viento y sobre todo diversión asegurada.

Aunque al final las pezuñitas me duelan un poquito.





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